Las semanas pasan volando y en este nuevo “Viernes Lunulero” vamos a proporcionaros una información que creemos va a ser chocante para much@s. Llevar uñas acrílicas no solo no es perjudicial para tu uña (hablamos por supuesto del trabajo realizado en nuestros centros) sino que, además, puede resultar beneficioso, sobre todo para personas con unos determinados tipos de uñas.

¿En qué casos esta práctica va a beneficiarnos?

  1. Uñas quebradizas. El top de las uñas que piden a gritos una manicura acrílica. Tu uña natural no va a estropearse más ni a volverse más débil por ello, de hecho, con las técnicas utilizadas en nuestros centros incluso mejoran con el tiempo. Se verán mucho más fuertes, cuidadas y no tendrás que preocuparte de arreglar el desastre cuando se parte una y hay que igualarlas todas (sí, todo mortal ha pasado por ese drama).
  2. Personas con tendencia a mordérselas. Hay quien piensa que si se muerde las uñas seguirá haciéndolo aunque las lleve acrílicas y estropeará su manicura, pues bien, os invitamos a que hagáis la prueba y veáis cuánto tiempo sois capaces de morder ese tipo de uña. Durante unos días y por costumbre puede que vayan directas a la boca pero os va a resultar imposible partirlas, por lo que viendo que no obtenéis resultados, creedme, pararéis. Sumado al beneficio de acabar con esta dañina costumbre tenemos el de la reconstrucción de esas uñas estropeadas, no creerás lo bien que queda el acrílico en estos casos.
  3. Tener trabajos o tareas que implican su desgaste. Al contrario de la creencia popular, las uñas acrílicas no son más delicadas que las naturales. Esa capa de «producto» actúa como protección frente a roturas e impidiendo que el uso continuado de agua o, por ejemplo, utensilios de limpieza desgaste nuestra uña, además, la duración del esmalte tradicional para este tipo de personas va a ser muy escasa o prácticamente nula lo que conlleva no llevarlas cuidadas en la mayoría de los casos por la pereza de estar retocándolas casi a diario.
  4. Uñas con malformaciones. Suena un poco drástico, pero hay muchísimas personas que tienen una o varias uñas con una forma diferente al resto, bien sea por una causa genética o por un accidente, y esto puede subsanarse en la mayoría de los casos con este tipo de manicura haciendo que visualmente sea inapreciable esa disparidad.
  5. ¿Tocas la guitarra? Cada vez está más extendida la práctica de dejar a un lado la púa tradicional y llevarla incorporada en tus uñas (has leído bien, como si de Lobezno se tratara). Normalmente, se trabajan solo las uñas con las que se toca el instrumento y l@s que se lo realizan dicen sentirse mucho más cómod@s pudiendo usar su guitarra libremente sin depender de elementos externos.

Con todo esto queremos expresar que la visión de uñas acrílicas frágiles y para personas que no usan casi sus manos en el día a día, ha quedado muy obsoleta y a día de hoy son uñas de batalla que podemos someter a las mismas experiencias que las naturales, si bien es cierto que cada persona debe adecuar el largo y decoración de estas a sus necesidades concretas.

Esperamos como siempre que os haya sido útil (o por lo menos entretenido) leernos y nos vemos el próximo viernes con otro tema muy interesante. ¿Cuál será? 🙂

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