¡Buenos días por la mañana! No nos creemos que ya estemos a viernes de nuevo, ¿qué está pasando con la velocidad del tiempo? Hoy os hablamos sobre algo que muchas personas ya tenéis más que controlado pero aun así, nos parece muy interesante ampliar la información sobre ello.

¿Sabes realmente en qué consisten los distintos tipos de manicuras, las técnicas que se utilizan en cada una y cuál es la más adecuada para ti? Sí es así, genial, te encantará comprobar que estás en lo cierto, y si no, sigue leyendo para resolver todas tus dudas al respecto.

Empecemos por la manicura o esmaltado semipermanente:

Una de sus peculiaridades es que se conserva el largo de tu uña natural haciendo que su acabado sea muy similar al que podríamos conseguir en casa con un esmalte tradicional pero con la enorme diferencia de que nos va a durar muchísimo más tiempo como recién hecho.

Otra de las diferencias es que el aspecto de la uña será más fuerte y resistente, si tendíamos a tenerlas quebradizas y débiles ya no dará esta sensación porque los productos utilizados formarán una capa que les aportará consistencia.

La técnica empleada consiste en los siguientes pasos:

Primero acondicionamos la uña. Le damos forma, retiramos la cutícula y limamos su base muy suavemente con el fin de eliminar posibles restos y preparar la superficie para que el esmalte se adhiera mucho mejor.

Acto seguido pasamos a aplicar los esmaltes (y digo los) porque en realidad son tres, base, color y top coat. Vamos secando cada capa en la lámpara LED y aplicando la siguiente.

Por último, limpiamos bien la superficie de la uña con un producto diseñado para esta labor e hidratamos las manos haciendo especial hincapié en la zona de la cutícula que suele ser la que más se resiente.

Pasemos ahora a las uñas acrílicas.

Estas uñas destacan por la magia de tenerlas tan largas como quieras y con la forma que más te guste, pudiendo cambiar cada vez que las retoquemos. Son las más elegidas y no nos extraña, su versatilidad hace que no te aburras de ellas y no tengas que preocuparte por hacerlas crecer, por mantenerlas de una pieza, porque no se quiebren…

Los pasos a seguir en caso de que sea su primera puesta son:

En primer lugar, hacemos prácticamente lo mismo que en el paso uno de la manicura semipermanente, preparar la uña.

Segundo paso, esculpido. Podríamos hacer solo una reconstrucción de una uña partida si así se requiere pero, lo más demandado, es alargar las uñas naturales. Esto se consigue mezclando el líquido acrílico con el polímero en polvo y moldeándolo hasta llegar al largo deseado. Después limaremos las uñas hasta darles la forma final.

En tercer lugar, utilizamos el esmaltado permanente para colorear nuestra obra de arte y… ¡voilá!, ya tenemos unas preciosas uñas nuevas. En caso de que hagamos solo un relleno de estas, los pasos serán más sencillos y requerirán menos tiempo.

En cuanto a su duración, será la misma prácticamente en ambas técnicas ya que dependerá sobre todo de la velocidad de crecimiento de nuestra uña natural. Por nuestra experiencia suelen ser unas tres o cuatro semanas.

Y recordad siempre la importancia de poneros en manos expertas para realizar cualquiera de estos tratamientos. Ya hablamos sobre ello en un artículo anterior con un vídeo que rodamos en exclusiva para este menester y que os dejamos enlazado aquí.

Ojalá os haya gustado y parecido útil esta información. Nos vemos el viernes que viene y no olvidéis seguirnos en nuestras redes sociales, “Familia Lunulera”. ¡Felicísimo fin de semana!

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